
(Antiguo mortero que se utilizaba para la elaboración de mazapanes y turrones)
Con la almendra nos adentramos en la raíz árabe de muchos de nuestros dulces de invierno, en la navidad.
El uso de las almendras y el azúcar da origen a las almendras garrapiñadas, los mazapanes, y los turrones guirlaches de Zaragoza.
La diferencia con los dulces árabes a base de almendras que han sobrevivido hasta ahora, es que en los nuestros se utiliza menos proporción de azúcar.
También los árabes preparan sus dulces en pequeñas porciones, sin que sea necesario partir tabletas o planchas.
Aún sin disponer de un genuino cazo semiesférico de cobre (la versión cúprea del wok chino, que concentra mucho el calor en un punto, favoreciendo el caramelizado) es posible obtener almendras garrapiñadas razonablemente buenas con otro recipiente, Mucha paciencia, cuchara de palo, azúcar, almendras peladas y agua, fuego y bastante darle a la mano, harán la maravilla.

(Antigua refinadora para la molienda de la almendra)
Con las almendras, azúcar y miel, y algo de fuego en que unir y ablandar el conjunto, se obtendrá el excelente y antiguo turrón royo, que a base de paciencia y tesón conseguirá emular, incluso superar los productos de Artajona (Jijona)
Si las almendras no se cuecen en el azúcar que se carameliza, sino que se unen a éste, trabándose por efecto de su propio aceite, se conseguirá el más puro mazapán.
No estará de más recordar que cualquiera de estos productos tiene una carga calórica preocupante, que acaba reflejándose inevitablemente en la cintura.

(Rodillo manual para sacar flequillos de papel de envolver mazapanes y polvorones)
Antiguo turrón Royo.
Ingredientes:
1/2 kg. de almendras, 1/2 limón, 400 gr. de azúcar, 400 gr. de miel, 1 cucharada de manteca de cerdo, obleas, agua.
Elaboración:
Ponemos en un cazo amplio el azúcar, la miel, el zumo de limón, la manteca y un poquito de agua.
Se lleva a fuego suave, removiendo con cuchara de palo, hasta que comienze a tomar color el azúcar, momento en el que se añaden las almendras peladas.
Se mantiene el fuego removiendo continuamente, hasta obtener un caramelizado moderado.
Entonces, se vierte la mezcla sobre una plancha de marmol o una superficie lisa forrada con papel de aluminio, aplanando con un rodillo lijeramente aceitado para que no se pegue la masa.
Se pone una capa de oblea sobre la superficie y se da la vuelta a la plancha de turrón, poniendo inmediatamente la otra capa de oblea.
Con un cuchillo bien largo y afilado, se cortan las pastillas de turrón.
Se guarda tras enfriar, cuando las pastillas han quedado sólidas.
(Barquillero para hacer obleas para fondo de turrones y pastas de mazapán)