Cuenta Alejandro Dumas, en su gran enciclopedia de la cocina, el siguiente sucedido: Un día el chef del archicanciller Cambacéres, que disputaba con el príncipe Murat, el marqués de Cussy y Talleyrand el honor de tener la mejor mesa de París, adquirió dos esturiones. Uno pesaba 162 libras y el otro 187.
Su mayordomo se creyó en la obligación de consultar con su alteza el grave problema que planteaban estas dos piezas que se habían adquirido,
Si servía los dos, uno perjudicaría al otro.
Si solamente servía uno, el segundo estaba perdido irremisiblemente.
Cambaceres se encerró con su mayordomo y se puso a reflexionar, y he aquí lo que imaginaron: Reunidos los invitados para cenar, después de las sopas, entró el maestre sala al son de flautas y violines con el primer esturión llevado en una bandeja por cuatro criados.
Dieron la vuelta a la mesa en medio de los aplausos de los convidados, y , en un momento dado, dos de los criados dieron un traspié y el magnífico pescado cayó por los suelos quedando completamente inservible.La consternación hizo presa en todos los invitados menos en el archicanciller Cambaceres, quien, con un gesto impasible, dijo: servid el otro
Cambaceres quiso sacrificar un esturión y ordeno el tropiezo a sus lacayos, para dar ocasión a la más refinada ostentación.

3 comentarios:
nos pusimos aristocrátas hahaha , saludoss.
La realeza es lo que tiene, sobre todo ostentacion, besos
¿El primer esturión fue echado a la "chusma" para saciar el hambre reinante en aquellos momentos?.
¿Eso lo aclara la historia o, simplemente deja constancia del deroche del que hacía gala la nobleza?.
Pochoncicos.
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